En la colonia Roma, el proyecto interviene una casa catalogada como inmueble histórico para albergar la nueva sede de Puerto Prendes, restaurante fundado en 1892. La intervención parte del respeto: preservar la esencia arquitectónica sin convertirla en museo. Los elementos originales se restauran y potencian, mientras una intervención contemporánea introduce nuevas capas espaciales que actualizan la experiencia gastronómica. La iluminación, el mobiliario y la materialidad dialogan con la arquitectura existente, creando un equilibrio entre tradición y presente. El proyecto no busca nostalgia, sino continuidad: una reinterpretación que honra más de un siglo de historia mientras proyecta la marca hacia el futuro.
